Te alegras de haber conseguido por fin el tan ansiado aumento de sueldo. Una gran noticia, hasta que te das cuenta de que en realidad no te queda mucho más para gastar a pesar del aumento. Este fenómeno se debe a la «progresividad en frío».

Dependiendo de factores como tu lugar de residencia y la cuantía de tu sueldo o salario, tus ingresos están sujetos al impuesto sobre la renta. Cuanto más ganes, más pagarás si tus ingresos se gravan con tipos impositivos sobre la renta progresivos. En los países con tipos impositivos sobre la renta fijos, todos los ingresos se gravan al mismo tipo fijo.

Tus ingresos en fracciones: un ejemplo

Pero, ¿cómo influye la progresividad en frío en tu situación fiscal? Pongamos un pequeño ejemplo para ilustrar cómo la «subida de tramo», también llamada «progresividad en frío» o «progresión fiscal», afecta a la cantidad que realmente te queda para gastar después de deducir los impuestos: la renta disponible restante.

En nuestro ejemplo, tienes un salario anual de 49.000 € brutos. «Bruto» en este caso significa antes de que se deduzcan los impuestos y las cotizaciones de esta cantidad, no el dinero que realmente conservas. Ahora te dicen que tu salario va a aumentar un 3 %, es decir, unos 105 € brutos al mes en adelante, lo cual te alegra, solo hasta que te das cuenta de que en este momento apenas recibes unos 54 € netos (es decir, la cantidad que realmente te queda para utilizar) más de renta disponible al mes que antes del aumento. ¿Por qué sucede esto?

La respuesta: si ahora ganas más, tus ingresos pueden estar sujetos a tipos impositivos más altos. Cada vez que recibes un aumento de sueldo, tu salario suele estar sujeto a impuestos más elevados que el anterior. Pero las cosas no son tan sencillas: a efectos fiscales, tu salario se divide en diferentes componentes. Cada componente del importe total está sujeto a un porcentaje diferente de impuestos.

Imagínatelo de la siguiente manera: tu salario es una tarta que se corta en porciones y cada porción está sujeta a un porcentaje diferente. Por ejemplo, la primera «porción» entre 11.000 y 18.000 € podría estar sujeta al 20 %, mientras que la segunda «porción», cuyo importe está comprendido entre 18.000 y 31.000 €, está sujeta al 30 %, y así sucesivamente: cuanto mayor sea el rango de importe, mayor será el porcentaje.

En España, los tramos en 2021 son los siguientes: hasta 12.450 €, 19 %; desde 12.450 € hasta 20.200 €, 24 %; desde 20.200 € hasta 35.200 €, un 30 %, desde 35.200 € hasta 60.000 €, 37 %; desde 60.000 € a 300.000 €, un 45% y a partir de 300.000€, un 47%.

En otras palabras, tus ingresos están comprendidos en varios tramos diferentes. De ahí viene el término «subida de tramo»: cuanto más alto es el tramo, más se eleva el porcentaje. Debido a la progresión fiscal, tus ingresos netos (después de la aplicación de impuestos) aumentan menos que tus ingresos brutos (antes de la aplicación de impuestos), y esa es una de las razones por las que te da la sensación de que te queda tan poco para gastar. La otra razón es la inflación.

No hay que olvidar la inflación

El fenómeno de la inflación modifica la relación entre el dinero y los bienes o servicios. A medida que aumenta la inflación, se necesita más dinero para obtener la misma cantidad de un bien o servicio.

Como acabamos de comprobar, tus ingresos netos crecen más lentamente que tu salario bruto debido a la subida de tramo. Pero si las tasas de inflación también están en auge, significa que, en realidad, no puedes permitirte gastar más que antes de tu aumento salarial en el ejemplo. Tu poder adquisitivo real no ha mejorado realmente a pesar de tu nuevo salario. Para revertir esta situación, los tramos impositivos tendrían que ajustarse regularmente al alza en función de la evolución de la inflación, algo que no suele ocurrir.

En consecuencia, existe una diferencia entre tu renta nominal (tus ingresos que no se han ajustado por la disminución del poder adquisitivo) y tu renta real (tus ingresos teniendo en cuenta la disminución del poder adquisitivo).

¿Por qué no se hace nada con respecto a la progresividad en frío?

Al verse afectadas principalmente las rentas bajas y medias, que obviamente son las que obtienen la gran mayoría de la población de un país, los gobiernos reciben importantes cantidades de fondos gracias a la progresividad en frío, que pueden utilizar para financiar medidas que previamente se habían prometido a los votantes en época electoral.

 

Desde PEREA GÁMEZ, despacho situado en Tenerife (Canarias, España) hacemos un seguimiento de esta y otras noticias de carácter económico.

Fuente: Perea Gámez