Los premios inferiores a 40.000 euros están exentos de tributación.
La Lotería del Niño es uno de los sorteos más esperados en España, que se celebra cada 6 de enero, el Día de Reyes. Sin embargo, lo que pocos recuerdan es que en la Lotería del Niño los premios superiores a 40.000 euros, está sujeto a impuestos por parte de Hacienda. Este sorteo, organizado por la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (SELAE), es una de las tradiciones más arraigadas del país y se celebra apenas unos días después del famoso Sorteo de Navidad.
La Lotería del Niño ofrece grandes premios, siendo el más codiciado el primer premio, que otorga 200.0000 euros por décimo. Desde su origen en el año 1941, la Lotería del Niño es uno de los eventos más importantes del año. Además de su relevancia económica, el sorteo tiene un fuerte componente emocional, ya que cae en una fecha que marca el cierre de las celebraciones navideñas.
Impuestos a pagar a Hacienda en la Lotería del Niño
Cuando hablamos de la Lotería del Niño, es habitual preguntarse cómo se pagan los impuestos. La respuesta tiene que ver con la normativa fiscal española, que establece un sistema de tributación progresiva sobre los premios de lotería. En concreto, los premios superiores a 40.000 euros están sujetos a un gravamen del 20% sobre la cantidad que exceda ese umbral.
En el caso del primer premio de la Lotería del Niño, que asciende a 200.000 euros por décimo, el cálculo de los impuestos a pagar a Hacienda es el siguiente: de los 200.000 euros, los primeros 40.000 están exentos de tributación. Esto deja un total de 160.000 euros que están sujetos al 20% de retención. El resultado es que Hacienda se queda con 32.000 euros, y el ganador recibirá los 168.000 euros restantes.
Por otro lado, el segundo premio de la Lotería del Niño, que es de 75.000 euros por décimo, también está sujeto a la misma norma. De los 75.000 euros, los primeros 40.000 están exentos de impuestos, lo que deja 35.000 euros sujetos a un 20% de retención. En este caso, Hacienda se queda con 7.000 euros, y el afortunado ganador recibe 68.000 euros.
Los premios menores, sin embargo, no están sujetos a esta retención, ya que no superan los 40.000 euros. Así, en resumen, la razón por la que los impuestos son más altos en el primer premio que en el segundo se debe al valor absoluto de cada uno, ya que el sistema de tributación se aplica sobre la cuantía que exceda los 40.000 euros.
Fuente: Perea Gámez S.L.P.