Un cliente no abona los honorarios de un despacho tras haber dado su consentimiento vía WhatsApp a través de un emoticono, prueba que el tribunal ha considerado.
Un cliente no abon a los honorarios de un despacho tras haber dado su consentimiento vía WhatsApp a través de un emoticono, prueba que el tribunal ha considerado.
La Audiencia Provincial de Barcelona condena a un hombre a abonar al despacho al que había contratado para que gestionase una indemnización por accidente laboral a pesar de que el cliente se negada ya que consideraba que los servicios que le había prestado el letrado no fueron correctos.
El empresario había contestado por WhatsApp al abogado con un emoji de un pulgar hacia arriba respecto a si aceptaba o no la indemnizatoria para, horas más tarde, retractarse de su decisión y contratar a otra letrada a que llevase su caso.
La administración Pública de Barcelona condena al cliente a abonar el despacho unos honorarios que asciendes a 5.996 euros ya que los servicios prestados por la firma legal fueron eficaces y el cliente había acertado la oferta considerando emoticono como un asentimiento.
Más concretamente, tras valorar la propuesta económica ofrecida por el abogado, el cliente envió este emoji al letrado interpretándose como una aceptación de la oferta e indicando que le avisasen para pasar a firmar. El abogado le indicó que se pasase a firmar y que debía llevar el número de cuenta donde debía abonar la indemnización.
Tras confirmar dicha aceptación, el letrado recibió a las horas otro mensaje de WhatsApp donde el cliente le pedía esperar un poco para la gestión del trámite iniciando el abogado una llamada telefónica en ese momento para preguntarle a que se refería y nunca recibió una llamada de vuelta.
El tribunal consideró que el despacho de abogados tenía razón y fue condenado a abonar el importe de la factura.